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La felicidad: ¿Un objetivo de la terapia?

Un tema difícil de abarcar pero que puede dar mucho a pensar. La terapia psicológica es un espacio de trabajo y servicio, a veces o en general los temas se tratan de manera más bien objetiva en el sentido de que la meta sería ayudar a que el paciente logre procesar y manejar de buena manera sus demandas o problemas. Tratando de responder la pregunta del título, en esta columna veremos si la felicidad del paciente es un objetivo de la terapia.

Objetivos más comunes de una terapia

Veamos cuales son en general los objetivos más comunes de una terapia psicológica.

-Confianza para resolver problemas y conflictos.

-Mejorar la salud mental y emocional.

-Aliviar síntomas como la ansiedad y el estrés.

-Prevenir problemas graves como enfermedades biológicas, malestares psíquicos, crisis y conflictos.

¿Qué es la felicidad?

Puede que sea un concepto ambiguo, ya que para algunas personas la felicidad es una emoción y para otras es un sentimiento. Veamos que es la felicidad en sí.

Oficialmente se define a la felicidad como un estado de ánimo totalmente placentero en el cual la persona disfruta de momentos que considera agradables. La otra definición más aceptada sobre felicidad es que es un suceso que produce un estado de bienestar y alegría muy grande, por ejemplo: gané un concurso de fotografía, no me lo esperaba, que felicidad enorme que tengo. Más allá de las definiciones es cierto que para algunas personas la felicidad es un sentimiento con el que se nace y es el sentimiento con el que se tiene que vivir “para siempre” mientras que para otras personas es un estado de ánimo y que va por ciclos ya que no siempre uno se siente feliz o siente felicidad.

¿La felicidad del paciente es un objetivo?

Si bien técnicamente no sería un objetivo desde el punto de vista de la formalidad de la terapia, en cuanto a lo que es la estructura profesional, siempre es gratificante para un psicólogo ver feliz a su paciente o ver que su paciente haya logrado un poco de felicidad o equilibrio emocional en su vida. Esto es bueno debido a que es un indicio de que la terapia funcionó de buena manera y nuestro trabajo como profesionales de la salud mental fue efectivo. Contestando un poco la respuesta del apartado, la felicidad del paciente no es un objetivo en sí ya que el proceso terapéutico abarcó múltiples variables que abarcan mucho más que sentimientos, emociones y pensamientos.

Conclusión

Como conclusión final podemos destacar que la felicidad en el paciente no es un objetivo en sí de la terapia, pero es algo gratificante a la hora de los resultados ya que si vemos que nuestro paciente recuperó la felicidad o se siente feliz, significa que el trabajo del terapeuta o la terapia en sí no fue en vano. Por último, recordarte nuevamente que la terapia es un espacio entre dos personas de las cuales una es un profesional de la salud mental y el otro es el paciente que va con la demanda para poder curarse y justamente el querer curarse es un proceso que puede ser largo y muy abarcativo.