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Impotencia, más allá de un problema sexual

Aunque muchas veces relacionamos la impotencia con un problema sexual de índole másculino, la impotencia, en su sentido más amplio, puede ser un sentimiento muy profundo y desagradable, que nos lleve a distintos tipos de dificultad en la vida.

¿Qué es la impotencia?

La impotencia es por definición, la falta de poder, la falta de competencia o capacidad de hacer algo. Este sentimiento puede abarcar muchos aspectos de la vida, entre ellos la sexualidad. Puede darse por una situación particular o la repetición de eventos desagradables en algún momento de nuestra vida.

Origen de la impotencia

Es común que en nuestra vida, hayamos sentido alguna vez, una situación que nos superó. Puede haber sido en nuestra infancia o adolescencia o quizás después. Hablamos de una instancia donde una circunstancia nos desbordó. Ha sucedido un hecho que va más allá de nuestro control o capacidad para modificarlo. 

En psicología, en este caso, es común hablar de trauma. El trauma usualmente tiene arraigado un profundo sentimiento de impotencia, ya que los eventos ocurridos han escapado nuestro control, afectando nuestra psique profundamente.

El trauma puede haber sido provocado por un abuso de poder, sexual o de otro tipo, así como también un evento inesperado como la muerte o un accidente traumático de un ser querido.

Todas estas situaciones dejan grabadas en nuestra mente un profundo sentimiento de impotencia que, si no recibe atención y tratamiento, puede afectar nuestra vida cotidiana de diferentes formas.

¿Dónde se manifiesta la impotencia?

El término impotencia se ha utilizado en medicina para un trastorno de disfunción eréctil. De todas formas, podemos encontrar muchos problemas que van más allá de la sexualidad y que están relacionados a la impotencia.

En este artículo, nos enfocamos más en el sentimiento de impotencia profundo, que puede desarrollar diferentes problemáticas en la vida del niño, adolescente o adulto, tanto en la mente como en el cuerpo. 

Los más comunes son los siguientes:

Ansiedad

Es común que la impotencia genere ansiedad, ya que el sentirnos que perdemos el control puede llevar a un estado de nerviosismo, estrés e incluso ataques de pánico.

Depresión

La depresión puede ser también una enfermedad que esté relacionada con este sentimiento, ya que la persona no puede o no logra salir con voluntad propia de este estado. Es común que un trauma o una situación angustiante pueda desencadenar esta enfermedad.

Problemas de conducta

Se suele ver cómo frente a una gran impotencia, las personas cometen actos delictivos o inesperados, como un intento de sobrevivir frente a la angustia impotente frente a la vida.

Relaciones Conflictivas

Si nos sentimos impotentes, puede ocurrir que depositemos este problema en otras personas, llevándonos a tener relaciones asimétricas y conflictivas en la vida diaria.

Problemas sexuales

La impotencia puede llevar a trastornos sexuales, ya que nuestra vida emocional se conecta profundamente con nuestra sexualidad e instintos naturales.

Cómo dejar atrás este sentimiento

Si una situación particular nos ha hecho sentir impotencia, es importante contactar con la aceptación de los hechos. Poder compartir el sentir con un ser querido puede ayudar a liberar la angustia que nos genera y así poder dejarla atrás.

En caso de haber sufrido un trauma, puede que liberarse de este sentimiento sea más complejo. En este caso recomendamos asistir a terapia psicológica, ya que elaborar una situación así llevará más tiempo y trabajo. 

A veces empezar a relatar los hechos y de alguna forma revivirlos, puede generar muchas ansiedades y miedos, pero es importante entender que el psicólogo se dedica a poder contener y trabajar sobre nuestras emociones más profundas, siempre apuntando a la mejora de la situación del paciente.

Si estás pensando en comenzar un proceso de terapia, te dejamos este link para conectar con un psicólogo de nuestra plataforma:

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Más allá de la adversidad, la Resiliencia

A veces es prudente aceptar lo que nos sucedió, para poder salir adelante. Muchas personas han hecho de su trauma o herida más profunda, su mayor fortaleza. Sobreponiéndose de manera heroica a situaciones que parecía imposible salir y volver a levantarse. Aunque es una tarea difícil, poder integrar lo que queremos olvidar de nuestra historia, nos completa, nos hace más fuertes y resilientes frente a los ciclos de la vida.

Conclusión

La impotencia es un sentimiento desagradable, que nos puede llevar a diferentes problemas en nuestra vida diaria. Poder compartirla y aceptarla, es un buen paso para comenzar a sanarla. Incluso podemos aprender mucho de resiliencia en el proceso.