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El estrés puede ser un detonante importante para la aparición de granos y otras afecciones en la piel.
Cuando estamos bajo presión, el cuerpo produce hormonas del estrés, como el cortisol, que afectan directamente la salud de la piel.
Producción de sebo excesivo:
El cortisol estimula las glándulas sebáceas, generando exceso de grasa en la piel, lo que favorece la aparición de granos.
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Inflamación de la piel:
El estrés genera inflamación que puede agravar problemas como el acné.
Cambios en los hábitos:
Tocar la cara, descuidar la rutina de cuidado o consumir alimentos poco saludables empeora la situación.
Sistema inmunológico debilitado:
Esto dificulta que tu piel combata bacterias y se recupere de brotes.
👉 Aprende a gestionar el estrés y protege tu piel.
Cuida tu piel con una rutina adecuada:
Lava tu rostro dos veces al día con un limpiador suave.
Usa productos no comedogénicos para evitar obstruir los poros.
Reduce el estrés:
Practica técnicas de relajación como mindfulness o yoga.
Dedica tiempo a actividades que te ayuden a desconectar.
👉 Prueba mindfulness guiado con nuestros especialistas.
Consulta a un profesional:
Si los brotes persisten, consulta a un dermatólogo y un terapeuta para abordar las causas emocionales y físicas del estrés.
Adopta hábitos saludables:
Mantén una dieta rica en frutas y verduras.
Duerme al menos 7-8 horas al día para permitir que tu piel se regenere.
Cuida tu piel y tu bienestar hoy mismo
En Tu Terapia, te ofrecemos herramientas para manejar el estrés de manera integral, mejorando tanto tu salud mental como tu piel.
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