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El estrés puede afectar seriamente la salud capilar, provocando pérdida de cabello en muchas personas.
Este fenómeno, conocido como efluvio telógeno, se desencadena cuando el estrés físico o emocional interrumpe el ciclo natural de crecimiento del cabello.
Alteración del ciclo capilar:
El estrés activa la fase de "reposo" (telógeno) del cabello, lo que hace que más pelos de lo habitual se desprendan.
Inflamación y tensión en el cuero cabelludo:
El estrés crónico puede inflamar los folículos capilares, debilitándolos y dificultando el crecimiento de nuevo cabello.
Desequilibrio hormonal:
El aumento de cortisol y otras hormonas del estrés puede afectar el suministro de nutrientes al cabello, debilitándolo.
Impacto en el sistema inmunológico:
El estrés puede contribuir a condiciones como la alopecia areata, en la que el sistema inmunológico ataca los folículos capilares.
Controla el estrés:
Practica técnicas como meditación, yoga o respiración profunda.
Dedica tiempo a actividades que disfrutes y te relajen.
👉 Aprende a manejar el estrés con el apoyo de un terapeuta. Reserva tu sesión en Tu Terapia.
Cuida tu alimentación:
Consume alimentos ricos en vitaminas y minerales como hierro, zinc y biotina.
Aumenta la ingesta de proteínas para fortalecer el cabello.
Usa productos específicos:
Opta por champús y tratamientos fortalecedores diseñados para cabello debilitado.
Consulta a un dermatólogo para evaluar si necesitas tratamientos médicos como minoxidil.
Busca apoyo profesional:
Combina el cuidado capilar con terapia para tratar las causas emocionales del estrés.
👉 Reserva una consulta en Tu Terapia y comienza a recuperar tu bienestar y confianza.
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