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Irte de casa o del país no es solo mudarte. Es dejar presencias cotidianas, rutinas compartidas y un lugar donde eras “la hija”, “la hermana”, “la de siempre”. En Uruguay, donde los vínculos suelen ser cercanos, esta distancia puede vivirse como una falla personal, aunque no lo sea.
La culpa aparece cuando crecer se confunde con abandonar.
Si sentís que irte te dejó una culpa difícil de soltar, la terapia puede ayudarte a ponerla en palabras.
Ver psicólogas y empezar terapia
Muchas mujeres se van buscando autonomía, oportunidades o simplemente aire. Pero aun así, aparece una pregunta silenciosa: ¿y si estoy siendo egoísta?
Elegirte no implica dejar de amar. Pero cuando el deseo propio choca con expectativas familiares, la culpa suele ocupar ese lugar incómodo.
Otra forma frecuente de esta culpa aparece cuando estás mejor: más tranquila, más estable, más vos. Y aun así, algo pesa. Pensamientos como “yo estoy bien y ellas no” o “no debería quejarme” aparecen sin aviso.
No es ingratitud. Es dificultad para habilitar tu bienestar sin sentir deuda.
Trabajar esta culpa en terapia permite disfrutar lo logrado sin castigarte por eso.
Podés extrañar tu casa, tu gente, tu forma de hablar… y aun así no querer volver a vivir ahí. Esa ambivalencia es normal. Extrañar no invalida tu decisión. Habla de que hubo amor y pertenencia.
Confundir nostalgia con error solo profundiza la culpa.
El duelo silencioso de irte
Irte implica un duelo: por lo cotidiano que ya no está, por los momentos que te perdés, por la versión de vos que quedó en ese lugar. Este duelo no siempre se reconoce y muchas veces se expresa como culpa.
Acompañar este duelo en terapia ayuda a que no se transforme en tristeza sostenida.
Al irte, algo de tu identidad se mueve. Ya no sos del todo la de antes, pero tampoco terminás de ser la nueva versión. Estar entre lugares puede generar inseguridad y reforzar la culpa por no encajar del todo.
Cuando la culpa se acumula, puede aparecer ansiedad, cansancio emocional o dificultad para disfrutar el presente. Cuidar tu salud mental en este momento no es exagerar: es sostenerte.
Sentir culpa por irte de casa o del país no significa que te equivocaste. Significa que hubo vínculos reales, amor y una historia que importa. Elegirte no borra eso.
Si irte te dejó una culpa que no sabés cómo acomodar, no tenés que hacerlo sola.
En Tu Terapia podés encontrar psicólogas en Uruguay y desde el exterior para acompañarte en este proceso.
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