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Fracaso: Cómo aprender de un Resultado Adverso

En este artículo hablaremos sobre el fracaso, palabra detestada por muchos, porque se suele asociar a perder o haber tenido un mal desempeño. Se relaciona, generalmente, con el mundo empresarial y los emprendimientos. Sin embargo, también se puede referir a un proyecto personal, como una relación de pareja. Aquí debatiremos sobre qué es el fracaso, si existe realmente y cómo tomarlo como una instancia de verdadero crecimiento.

¿Qué es fracasar?

El término fracaso nos habla de un resultado adverso o inesperado frente a una situación, que en un principio, se esperaba un desenlace mejor. Esta situación puede ser una empresa o un emprendimiento, así como también una pareja. Usualmente esta instancia de fracaso nos lleva a sentir angustia o dolor y, a perjudicar nuestra autoestima. Cómo dice la definición, posiblemente no era lo que esperábamos y la ilusión se rompe. Fracaso, etimológicamente, viene del latín frangere, que significa: “romper o estrellarse”.

¿Existe realmente el fracaso?

Si seguimos al pie de la letra la definición, es cierto que el fracaso efectivamente existe. Pero esto, solo  si lo consideramos desde una mirada polarizada entre el éxito y el fracaso. Perder o Ganar. Si entendemos que los procesos naturales de la vida son cíclicos y tenemos una mirada más holística, podremos entender que el fracaso es parte de un todo. Esto quiere decir que poder llegar a una conclusión o resultado adverso es parte de poder hacerlo correctamente.

¿Cómo nos afecta el fracaso?

Usualmente la instancia del fracaso nos golpea a nivel emocional. Nos puede llevar a sentirnos decepcionados con otros o con nosotros mismos. Estos son algunos de los efectos más comunes del fracaso:

- Angustia

- Enojo

- Baja nuestra autoestima

- Aislamiento social 

¿Cómo aprender del fracaso? 

Es posible que volvamos a fracasar en nuestros proyectos una y otra vez. Al menos que, esta instancia, pueda ser vista cómo simbólica. Esto quiere decir ver más allá de lo literal, aprender de las posibilidades y generar consciencia a partir de eso. 

Si entendemos que, en cada instancia de nuestra vida, incluída el fracasar, se puede extraer algo, se puede aprehender algo y conocernos, no volveremos a fracasar. Al menos no en la misma situación. ¿Cómo? Integrando la experiencia. 

Integración

Es común que el golpe emocional del que hablamos más arriba nos lleve a una gran introspección, esto quiere decir, volcando la mirada hacia adentro. Ya sea con angustia o con pensamientos negativos. Poder integrar la emoción generada por ese fracaso, el por qué y más importante aún, el sentido de ese fracaso. Ésto último será la clave para dejar atrás este proceso y seguir con el siguiente. Tanto con nuestra empresa, emprendimiento o otros aspectos de nuestra vida personal.

Avanzar y “éxito”

Luego de este proceso de integración veremos cambios. Estos cambios, productos del éxito de haber superado el fracaso, surgen gracias a la mirada simbólica y holística y despiertan en cada uno el proceso de encontrarse, cada vez más, con uno mismo.

Reflexión Final

Si hablamos desde lo sentimental, no podemos negar que a nadie le gusta fracasar. No es la intención romantizar el fracaso. Pero, como es una experiencia inevitable en la vida de cada ser humano, tenemos que aprender a lidiar con él y, no solo eso, además, generar consciencia a partir del mismo. Cuando hablamos del fracaso, hablamos de una experiencia que puede llegar a ser estructurante y nutritiva para nuestra personalidad.