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¿De qué hablamos cuando hablamos de Paranoia?

Si bien es paranoia es un término que fuera del ámbito clínico se utiliza, como es esperable, sin mayores especificaciones o meticulosidad semántica, se intentará profundizar en este artículo sobre este término paranoia en el contexto clínico y psicopatológico. 

Paranoia y el 2020

Durante este 2020 tan particular, hemos oído y quizás hablado de la paranoia o la psicosis de la gente cuando llegó este invisible invasor llamado coronavirus. Podrán recordar la inmediata respuesta generalizada en la población, caracterizada por el temor a ser contagiados y dañados por el virus. También recordarán los lectores, como algunos compatriotas llenaban el carro de papel higiénico y alimentos para sobrevivir, así también esa sensación de “estar perseguidos” cuando salíamos a nuestros trabajos o a cumplir con las obligaciones del día a día. A continuación, veremos el uso técnico de este término y sus implicancias clínicas.

¿Qué es Paranoia?

La palabra paranoia deriva del griego para y nous, que refiere a paralelo y espíritu o pensamiento respectivamente, lo cual ya nos da la idea de que hay una afectación en el modo de pensar. Adentrándonos en los aspectos clínicos de la paranoia, es preciso diferenciar los dos tipos de trastornos más salientes en los que la paranoia forma parte esencial de la expresión psicopatológica.

En primer lugar, haremos una descripción del Trastorno Delirante y en segundo lugar se hará mención al Trastorno Paranoide de Personalidad. 

Trastorno Delirante

Así, el Trastorno Delirante, se inscribe en un grupo de patologías que hasta hace un tiempo y aún al día de hoy entre profesionales de la salud mental, se conocen como psicosis.
Este grupo de psicopatologías, conocidas por su severidad, se caracterizan fundamentalmente por la presencia de ideas delirantes que suponen un corte con la realidad. Estas ideas pueden entenderse a grandes rasgos como ideas que no se corresponden con la realidad y, sin embargo, son sostenidas con un altísimo nivel de arraigo y convicción por quienes padecen estos trastornos. 

En un inicio, la paranoia fue concebida como un cuadro delirante crónico, es decir, el sujeto que la sufre comienza a vivir una nueva realidad en concordancia con la idea patológica que sostiene.

Asimismo, la paranoia cursa sin el deterioro generalizado hacia otras áreas más allá del pensamiento, lo que sí caracteriza a la esquizofrenia, ni tampoco la desestructuración de la personalidad y el declive en las habilidades cognitivas que suelen darse en esta.
Por decirlo de un modo más sencillo: la persona presenta una o más ideas delirantes, pero conserva perfectamente la claridad y el orden en el pensamiento y la conducta. Lo que se ve afectado es el contenido del pensamiento, que es justamente en la temática del delirio.

En el trastorno delirante, se especifica el tipo, de acuerdo al contenido de la idea delirante. En el caso de la paranoia, es insoslayable el vínculo con el trastorno delirante de tipo persecutorio, cuyo tema central está en la idea que posee la persona de que está siendo perseguido, espiado, que están conspirando en su contra o que de alguna manera está siendo acosado
Así, el delirio de tipo paranoide está fundamentalmente asociado a un tema autorreferencial y de persecución. El trastorno delirante se inscribe con más asiduidad en individuos cuya personalidad previa, habilita con más facilidad el desarrollo de delirios paranoicos, aunque no necesariamente los rasgos de personalidad conduzcan a la aparición de delirios. 

¿Qué caracteriza a esta personalidad previa que puede conducir al delirio?

La desconfianza generalizada es algo típico, traducido en un estado de suspicacia relativamente permanente, pues creen que hay altas probabilidades de que su prójimo pueda agredir o conspirar contra ellos.

Por otro lado, demuestran rigidez cognitiva, lo que hará difícil que toleren críticas y menos aún que puedan elaborar autocrítica, ya que creen que tienen razón y percibirán una crítica a su sistema de valores y creencias como un ataque personal. De hecho, tienden a realizar juicios erróneos sobre determinados hechos, pero con alto nivel de lógica aparente. En otras palabras, podrán elaborar argumentos sin errores lógicos, pero solo teniendo en cuenta los hechos, percepciones y recuerdos pertenecientes a su sistema de creencias y convicciones. 

Más allá de que en este último apartado estamos hablando sobre patrones de conducta que pueden habilitar el desarrollo de delirio paranoide y no de delirio en sí mismo, puede observarse que hay una característica compartida en ambas circunstancias. Esta es, el alto grado de racionalismo que puede observarse, pues, aún cuando el individuo haya desarrollado un trastorno delirante de tipo paranoide, seguirá teniendo casi intacto su nivel cognitivo que utilizará en la defensa de lo “razonable” que es la idea delirante.

El delirio paranoico se basa en mecanismos interpretativos, es decir, en la capacidad del individuo de registrar la realidad con base en una convicción pasional de acuerdo a la temática del delirio. En el caso del tipo persecutorio, que es el más frecuente, interpretarán todo lo que les ocurre como consecuencia de la persecución que sufren, la envidia y los celos que les tienen los demás. También, puede presentarse un delirio de reivindicación, que comúnmente coloca al individuo en cuestiones relativas a la ley, y se ve inmerso en un sinnúmero de juicios y procesos legales que son producto de sus denuncias.

Tratamiento

Para este tipo de trastorno se deberá consultar tanto a un psiquiatra como a un psicólogo para aliviar los síntomas y además poder trabajar terapéuticamente con la persona, abordando cuestiones individuales de cada caso.

Trastorno Paranoide de Personalidad

En segundo lugar, como fue dicho al comienzo de este artículo, se hará mención al Trastorno Paranoide de Personalidad. Más arriba, se mencionaron algunos patrones de conducta que facilitan o pueden ser base para el desarrollo del trastorno delirante. De este modo, entre los clínicos y profesionales de la salud mental se maneja la concepción de trastornos de personalidad, que se intentarán definir de forma sucinta a continuación.

Como el término indica, el problema o patología está en la personalidad del individuo, es decir, hay una disfunción generalizada que se traduce en un patrón de pensamientos, comportamientos y modos de sentir que son extremos, constantes y estables a lo largo del tiempo.

Lo que vuelve problemáticos a quienes sufren estos trastornos es la rigidez de estos patrones conductuales, ya que la falta de flexibilidad los coloca en una situación vulnerable a la hora de adaptarse a escenarios cambiantes. 

Así, es preciso decir que todos poseemos rasgos de personalidad o patrones cognitivo-comportamentales relativamente estables. El problema se encuentra cuando estos son extremos y se traducen en un modo rígido de respuesta en la mayoría de las circunstancias vitales. 

De esta manera, el trastorno de la personalidad paranoide tiene las características hasta aquí mencionadas, y lo que lo caracteriza es la desconfianza y la suspicacia hacia los demás. Por lo general se ven a sí mismos como justos e inocentes, mientras que ven a los demás como maliciosos y que buscarán, si pueden, abusar de ellos
Las estrategias que utilizan son fundamentalmente la hipervigilancia, pues, estarán en modo alerta por cualquier mensaje que pueda ser interpretado como dañino, y así, intentarán contraatacar si lo ven necesario. Los lectores podrán imaginarse lo difícil que puede ser para estas personas poder confiar y cultivar relaciones cercanas, donde puedan expresarse con libertad, por lo que hacer amigos o tener pareja resultará muy complejo. 

Tratamiento

Si bien los trastornos de personalidad son crónicos, dado a que son modos de ser dificultosos, la psicoterapia puede ser una luz de esperanza ya que puede ser un espacio para que el individuo vea como válida su experiencia emocional, pero a su vez pueda trabajar en estrategias de comportamiento que lo vuelvan resiliente.

Paranoia en la Cultura

Cine: Películas como la Isla Siniestra y Paranoia muestran personajes y temáticas que abordan con mucha claridad el tema.

Música: La canción Paranoid del artista Post-Malone que puede servir para ilustrar lo expuesto en el artículo:

Conclusión

Más allá de los sentimientos despertados por el coronavirus en el 2020, la paranoia es un trastorno clínico en el cual existe mucho sufrimiento del individuo. Es importante tener en cuenta los rasgos y qué implica este complejo trastorno, ya sea el delirante o el trastorno de la personalidad, ya que serán diferentes abordajes para el tratamiento y la resiliencia de la persona.